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Las fachadas ventiladas son aquellas que se colocan sobre muros o fachadas ya construidas anteriormente, sin necesidad de levantar nuevos. Algunos de sus beneficios son:

 

  • Hacen de excelente aislante, tanto térmico, energético y acústico como impermeable.
  • Muy resistentes al paso del tiempo. Son para casi toda la vida, no cambian de color con el paso de los años y tienn un coste de mantenimiento mínimo o nulo.
  • Ideales para rehabilitaciones, ya que no es necesario hacer una obra de grandes dimensiones, por lo que su aplicación es directa, no produce escombros y revaloriza el inmueble.

Pero también disponen de ventajas constructivas:

 

  • Facilidad para colocarlas, ya que son piezas ensambladas que se cuelgan por enganches mecánicos.
  • Son reemplazables por piezas. No hace falta cambiar la fachada entera si ocurre algún problema con alguna de las piezas, puesto que se puede intervenir de forma individual.
  • Hace que las grietas que se forman en los muros por movimiento u obras no sean visibles.
  • Se sujetan por grapas que van ocultas pero que no inciden en el material, por lo que no debilita la pieza.
  • Ocultan las conducciones, es decir, permiten pasar cableado y conducción de gas, agua, luz y aire acondicionado por detrás. Además permite hacer reparaciones y cambios sin tener que agujerear la fachada.

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